Por poco y dejo pasar este post. Nunca conocí a Vanessa. A penas supe de ella cuando Dios se la llevó. Pero todos saben que era una joven talentosa y prometedora, nacida en una familia distinguida de Santiago. Su muerte consternó al país. Y no era para menos. A Vanessa unos malnacidos vilmente le arrebataron la vida, sólo por robarle un celular. A veces no entendemos las decisiones que Dios toma sobre las personas que a Él le pertenecen, pero, ¿quiénes somos para cuestionarlas?
Ayer se cumplieron dos años de su partida. Hoy Vanessa no está con nosotros. Es una luz que se apagó, pero que ahora brilla en el más allá.


