
No es que me guste la política, pero es que, simplemente, hay cosas-situaciones que llaman la atención del más desprevenido.
El caso del Partido Reformista es como algo profético. Cuando murió Joaquín Balaguer alguien me dijo: “desde hoy el Partido Reformista empieza a pagar todo el mal que ha hecho”. Y no ha sido para menos. En estas recientes elecciones, de 4,086,541 votos, ese partido sólo pudo obtener 187,645.
¿Por qué pasó así? Yo creo que por tres razones:
1. Esa dirigencia es atípica. No se pudo acoplar con la mayoría de los reformistas. (Recuerde: Balaguer no dejó un líder)
2. Una candidatura débil. A Amable no logro visualizarlo como presidente de un país. No se. Como que le falta encanto, preparación, generar confianza.
3. Leonel tuvo la potestad de hacer con los reformistas lo que le dio la gana. Acabó con el partido.
Pero yo no quisiera ser tan pesimista. Pienso que lo que necesitan es un líder. Sí, un líder. Pero no uno que tire salamis, pollos y billetes. Necesita uno que sintonice con el pueblo, que sepa lo que hace, uno capaz y adecuado a los nuevos tiempos. Ahí hay gente con esas características. Sólo deben darle la oportunidad.


Te faltaron algunas cosas, pero la realidad es que has dado en el clavo con las 3 principales.