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Leí por ahí que un tribunal de Milán, en el norte de Italia, está celebrando un juicio en el que el acusado se encuentra con paradero desconocido y el demandante lleva meses muerto.
Un juicio en el que sólo están presentes los abogados y que los medios de comunicación han calificado de “mofa“, porque además, si el acusado fuera declarado culpable y localizado, podría alegar que no sabía del proceso y éste tendría que repetirse.
El acusado es un hombre de 44 años, del que no se sabe nada desde 2004, y el demandante, un anciano de más de 70 años, que falleció hace casi seis meses, mientras su caso se veía retrasado por la burocracia.
Los hechos se remontan a septiembre de 2003, cuando el anciano vendió al acusado un coche de segunda mano, que pagó con un cheque sin fondos que procedía de un talonario robado.
El anciano, que fue acusado de robo y receptación, presentó a su vez una denuncia por calumnia contra el hombre que le entregó el cheque sin fondos.
La burocracia, la búsqueda del acusado, y los numerosos trámites que tuvo que afrontar el caso han hecho que finalmente el inicio del juicio fuera ayer en Milán.

